El verano está dejando sin recursos a parte de la ganadería cántabra
La falta de lluvias empieza a convertirse en un problema serio para las explotaciones ganaderas de Cantabria. ASAJA ha calificado este martes la situación de “catastrófica” y advierte de que la ausencia de agua y pastos está obligando a los ganaderos a consumir antes de tiempo las reservas destinadas al invierno.
El problema no afecta únicamente a la disponibilidad de hierba. También preocupa el estado de los manantiales, la producción de forrajes y la posibilidad de tener que comprar alimento fuera de la región si la situación continúa durante las próximas semanas.
Los pastos ya no cubren las necesidades del ganado
Durante un verano normal, buena parte de las explotaciones extensivas cántabras pueden aprovechar los pastos disponibles para alimentar a sus animales. Este año, sin embargo, la falta de precipitaciones está reduciendo considerablemente ese recurso.
Según ASAJA, numerosos pastos se encuentran ya secos y los manantiales han reducido su caudal o directamente se han agotado. En algunas zonas, los ganaderos se han visto obligados a adelantar el regreso de animales que permanecían en las zonas altas.
La situación es especialmente preocupante porque todavía queda buena parte del verano por delante.
El agua se convierte en otro problema para las explotaciones
La falta de pasto puede compensarse parcialmente mediante la compra de heno, paja o pienso. El problema del agua es diferente.
La reducción del caudal de fuentes y manantiales obliga a buscar alternativas para garantizar el suministro diario de los animales. En algunas zonas, los ganaderos tienen que recurrir a sistemas de abastecimiento adicionales, aumentando la carga de trabajo y los costes de explotación.
ASAJA señala como ejemplo la situación de algunos tramos del río Pas, donde existen zonas prácticamente sin caudal.
Preocupa especialmente el maíz forrajero
Otro de los puntos que preocupa al sector es la próxima cosecha de maíz forrajero, un cultivo fundamental para numerosas explotaciones ganaderas.
La falta de agua durante el periodo de desarrollo puede reducir los rendimientos y dejar a las explotaciones con menos alimento propio para afrontar los próximos meses.
Si finalmente la producción no alcanza las necesidades de las granjas, una parte del déficit tendría que cubrirse mediante la compra de forraje fuera de Cantabria.
Comprar alimento puede disparar los costes
Para una explotación ganadera, sustituir el pastoreo por alimentación comprada supone un cambio importante en la estructura de costes.
El ganadero deja de disponer de un recurso producido directamente en la explotación o aprovechado mediante pastoreo y pasa a depender del mercado de forrajes. A ello hay que añadir el transporte y la logística necesarios para llevar el alimento hasta la explotación.
Si esta situación se prolonga durante varios meses, el impacto económico puede ser considerable, especialmente en explotaciones con márgenes ajustados.
Algunos ganaderos ya estudian reducir la cabaña
La consecuencia más preocupante es que algunos productores ya están valorando reducir el número de animales para adaptar la cabaña a los recursos disponibles.
No se trata únicamente de una decisión productiva. Reducir animales significa también reducir la capacidad de generar ingresos de la explotación y, en determinados casos, puede acelerar procesos de abandono de la actividad ganadera.
La organización agraria recuerda que una situación similar ya se produjo durante anteriores episodios de sequía y reclama medidas para evitar que la falta de agua termine provocando daños estructurales en las explotaciones.
El problema va más allá de Cantabria
Aunque la alerta actual procede de Cantabria, la disponibilidad de agua y pastos se ha convertido en uno de los factores que más condicionan la ganadería extensiva durante los periodos de sequía.
Precisamente por ello, la política agraria de 2026 mantiene ayudas vinculadas al pastoreo extensivo. En Cantabria, la Solicitud Única contempla pagos asociados a determinados ganaderos extensivos y ayudas vinculadas al aprovechamiento de pastos.
Además, el Gobierno cántabro convocó para 2026 ayudas por un importe máximo de 2 millones de euros destinadas a mejorar los pastizales de aprovechamiento común, con actuaciones relacionadas con el manejo del ganado, la conservación del territorio y la prevención de incendios.
Un verano que puede tener consecuencias durante todo el año
El verdadero impacto de una sequía ganadera no termina cuando vuelven las lluvias. Si los pastos se deterioran, las reservas de forraje disminuyen y la producción de maíz cae, las consecuencias pueden prolongarse durante los meses siguientes.
Para las explotaciones extensivas, el agua y el pasto no son simplemente recursos complementarios: son una parte fundamental del sistema de producción.
Ahora el sector mira al cielo. Con todavía varias semanas de verano por delante, la evolución de las precipitaciones será determinante para saber si la situación termina siendo un episodio puntual o si acaba obligando a reducir de forma significativa la cabaña ganadera.
Fuentes
- ASAJA Cantabria, declaraciones sobre la situación de sequía en las explotaciones ganaderas, 4 de agosto de 2026.
- Cadena SER Cantabria, información sobre la situación de los pastos, agua y forrajes en Cantabria, 4 de agosto de 2026.
- Gobierno de Cantabria, convocatoria de ayudas para la mejora de pastizales de aprovechamiento común en 2026.
- Gobierno de Cantabria, Solicitud Única 2026 y ayudas vinculadas al pastoreo extensivo.